En 1998, durante la guerra civil en Argelia, Omar Bin Omran desapareció sin dejar rastro a los 17 años.

Su familia lloró su muerte por más de dos décadas, sin imaginar que Omar estaba vivo, atrapado en un sótano cubierto de paja en la casa de un vecino al que veían todos los días. Lo más perturbador no es solo el cautiverio, sino el relato de Omar.

Asegura que podía ver a su familia a través de las rendijas, pero que no podía gritar ni pedir ayuda porque sentía que estaba bajo un “hechizo” o un bloqueo mental impuesto por su captor.

Fue gracias a una disputa de herencia del secuestrador que la verdad salió a la luz. 26 años después, Omar volvió a caminar bajo el sol, pero el tiempo que le robaron nunca regresará. 😱
