Sharon Simmons, quien trabaja como repartidora desde 2021 protagonizó una escena singular al entregar pedidos de McDonald’s en la Casa Blanca.

El evento buscaba destacar la política de no aplicar impuestos a las gratificaciones económicas permitiendo a los trabajadores deducir hasta 25.000 dólares anuales. Aunque el acto fue grabado y difundido ampliamente, se aclaró que se trató de un evento planificado y no de un servicio de rutina.

La trabajadora recibió una propina de 100 dólares durante el encuentro donde se entregaron hamburguesas con queso y patatas fritas. A pesar del alcance en internet el suceso recibió críticas por el estilo utilizado para promocionar medidas laborales.
