Andrew Braund, un profesor auxiliar británico de 37 años, nunca imaginó que limpiar el ático de la casa de su infancia le cambiaría la vida. Mientras revisaba viejas pertenencias, encontró una colección de cartas de Pokémon que creía perdida.

Braund llevó las cartas a la tienda de un amigo especializada en coleccionables, y fue allí donde recibió la noticia que lo dejó sin aliento: entre las cartas había tres ejemplares de Charizard que podían valer miles de dólares cada uno.
“Cuando mi amigo me dijo cuánto podrían valer las cartas de Charizard, me mareé bastante. Francamente, casi me da un ataque de pánico”, reconoció Braund. Con la ayuda de la casa de subastas, logró venderlas el pasado 16 de abril por un total de 41.000 dólares.

Con el dinero, él y su prometida Rachel Moseley podrán pagar su boda en agosto sin preocupaciones. “Ya no tendré que preocuparme de dónde va a salir el dinero”, celebró.

