La envidia y el rencor transformaron a Kevin Dean, de Liverpool en el vecino más indeseable.

El hombre de 59 años, fue hallado culpable de acoso tras intentar destruir a la familia de al lado con una red de mentiras.


Enfurecido porque sus vecinos denunciaron que su cachorro Weimaraner aullaba sin descanso y vivía en condiciones precarias, Dean radicó denuncias falsas ante la policía y servicios sociales, alegando que la pareja abusaba de sus hijos de 15 y 9 años.

El calvario incluyó visitas traumáticas de trabajadores sociales e interrogatorios a los menores, uno de ellos con autismo. La justicia determinó que todo fue una represalia maliciosa tras las quejas por ruido.

