Por Luis Lizama
9 agosto, 2021

Los ocho pequeños perdieron a su madre por un accidente en el zoológico, negándose a ser alimentados con biberones o jeringas. Apenas conocieron a Musya la gatita, supieron que ella podría ser una buena mamá.

Esta historia es pura ternura y se dio en el año 2017, entre dos especies bastante especiales. Se trata de ocho bebés erizos, que lamentablemente perdieron a su madre. Su futuro parecía incierto y preocupante, ya que necesitan de una figura materna y todo lo que eso conlleva.

Evidentemente notaron la falta de una mamá, así que se pusieron manos a la obra y buscaron a una. Resultó entonces una relación bastante particular.

Los pequeños escogieron a una gatita que también vivía en el refugio, adoptándola como madre. Ella les dio de su leche materna.

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Sin dudas es una nodriza bastante atipica, sobre todo respecto a esta especie.

El nombre de la afortunada es Musya, oriunda del mismo zoológico donde viven los ocho pequeños.

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Todo transcurre en el recinto de Sadgorod (Vladivostok, Rusia) al sureste del país.

Cuando los cuidadores del zoológico supieron de la muerte de la madre erizo, inmediatamente comenzaron a barajar alternativas para suplirla. Había que hacer algo rápido, de lo contrario los bebés correrían peligro. Todavía ni siquiera abrían sus ojos.

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La tierna y bondadosa gatita también alimentaba a cerditos de la granja, que pasaban por una situación similar a la de los erizos. 

“La madre de los erizos fue golpeada en la cabeza por una cortadora de césped. Sus ocho bebés se quedaron sin madre. No comieron solos. Después de dos días, los erizos empezaron a tener hambre.

Vi a nuestro gato Musya en el patio. Rápidamente la agarré y la puse junto a los erizos bebés. Literalmente, después de un par de segundos se acercaron a la gata, entendieron de inmediato qué hacer, habiendo sentido su calor y el olor a leche. Sorprendentemente, la gata también comprendió al instante lo que se esperaba de ella. Se acostó y, afortunadamente, los erizos comenzaron a mamar”.

–comentó Alyona Asnovina, subdirectora del zoológico de Sadgorod–

Y desde entonces ella es quien hace el rol de madre, alimentándolos y dándoles cariño.

A veces los bebés la lastiman con sus espinas, pero inmediatamente ella lanza un grito y los frena en seco. 

Por fortuna a Musya todavía le quedaba leche de otros felinos que adoptó, lo que fue aprovechado por los ocho hermanos erizos (que ahora tendrán algo de gatos).

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