Por Josefa Velasco
5 junio, 2020

César con casi 3 años, ahora vive en Penza, Rusia junto a su fiel amigo como cualquier mascota. Aunque su dueño enfatiza que no debemos sacarlos de su hábitat, es un caso particular en el que el felino se encariñó. Ya hasta se comporta como un gato doméstico más del barrio.

Los vínculos que se pueden generar entre familiares, entre amigos o entre animales son increíbles, al punto que pueden llegar a ser inquebrantables. Muchas veces también vemos a familias que tienen mascotas, con las que crean una conexión tan fuerte que jamás podrían dejarlas ir, pero lo que pasó con un leopardo en rusia es totalmente nuevo.

Y es que no es una mascota, si no más bien un animal de zoológico de la ciudad de Penza, en Rusia. Y es que un leopardo generó un vínculo tan fuerte con su cuidador, que cuando este dejó su trabajo en las instalaciones, el animal dejó de comer ya que entró en una fuerte depresión, todo por haberse separado de su mejor amigo.

fanjianhua

El ruso Alexander Volkov adora a los animales y cuando se enteró que el leopardo que cuidaba en el zoológico, César, había entrado en una enfermedad depresiva donde no quería ni comer o beber agua, decidió comunicarse con su ex lugar de trabajo para ver la posibilidad de adoptar a esta linda criatura.

Videlo

Hoy en día César ya es uno más de la casa, ya forma parte de la familia de Alexander. El leopardo tiene cerca de 3 años y actúa como un felino doméstico, el mismo dueño dice que se parece bastante a lo que es un gato de casa, ya que el leopardo recibe cariños en su barriga sin problemas alguno, su lugar favorito para ser acariciado.

A pesar de que Alexander con su nueva “mascota” son inseparables, y tienen un vínculo prácticamente inquebrantable, el hombre es enfático en señalar que no es bueno que los animales salvajes sean sacados de su hábitat y criados en cautiverio.

Alexander Volkov

Agregando que la situación debía terminar con César en su casa, ya que era un caso de supervivencia, donde el hecho de acoger al animal era la única manera de poder salvarle la vida.

Alexander Volkov

Esta historia es una prueba real de que los animales sienten como los seres humanos, que no son una especie sin sentimiento como muchos creen, sino que, al contrario, son demasiado fieles. El caso de César y Alexander suena de locos, pero el amor que existe entre ellos, es algo que nunca antes habíamos visto.

Puede interesarte