Por Romina Bevilacqua
2 octubre, 2015

Sin duda ella lo adora, pero hay algo más detrás de esta historia. 

Lo llaman “el encantador de hienas” y es que Bryan Hawn tiene varios videos donde muestra su relación con su inusual mascota. Uno de ellos, que recientemente se volvió viral, lo muestra a él visitando el santuario Octagon Wildlife Sanctuary, en Florida, donde ahora vive su amigo de cuatro patas. Es el cumpleaños número 4 de Jake y Bryan quiere hacerle una visita sorpresa. Apenas Jake lo ve, comienza a hacer unos extraños sonidos de alegría y se acerca a él mientras deja que Bryan lo acaricie.

httpv://youtu.be/QbMkPix3arc

Cualquiera que vea este video interpretaría esa interacción como la de un animal que sencillamente adora a su humano. Y probablemente sea así. El problema es que detrás de este aparentemente feliz e inocente video, hay otra realidad no tan positiva.

Todo comenzó cuando Bryan Hawn decidió que quería un animal exótico, pero uno que nadie más tuviese.

“Quería algo a gran escala, que dejara a todos con la boca abierta. Llegué a la conclusión de que quería un lobo o una hiena…si podía hacer que una hiena me amara, podría probarme a mí mismo que era una persona a la que se podía amar”, señaló Hawn.

Para conseguir a Jake, su hiena, Bryan trabajó durante una semana como stripper y reunió el dinero suficiente para comprar un cachorro de hiena en un zoológico privado y lo consiguió. Pese a que Bryan vivía en Florida, donde es ilegal tener un animal como una hiena sin una licencia especial, el zoológico le vendió a Jake ya que Bryan les dijo que vivía en Alabama y ellos no se preocuparon de verificar su  dirección real.

Con sólo seis semanas de nacida, Bryan llevó a Jake a su departamento en un octavo piso

Captura-de-pantalla-2015-10-01-a-las-16.00.56

Él había imaginado lo increíble que sería tener a este animal, un exótico animal carnívoro temido y rechazado por muchos, pero una vez que ya estuvo a cargo de Jake las cosas comenzaron a complicarse. La pequeña hiena hacía ruidos agudos y chillidos fuertes durante toda la noche. Dejaba todo el suelo lleno de excremento e incluso rompió una cañería en el baño e inundó el departamento. “Las primeras tres semanas fueron un infierno“, reconoce Bryan quien cuenta que luchaba con ella e incluso a veces mordía su oreja para demostrarle quién era el que mandaba.

Los próximos 11 meses Jake permaneció encerrada en aquél departamento donde pasó la mayor parte del tiempo dentro de una jaula de la que intentaba escapar desesperadamente.

Food, always a favorite!Photo by MD

Posted by Octagon Wildlife Sanctuary on Tuesday, May 6, 2014

Bryan cuenta que apenas le abría la puerta, Jake corría inmediatamente hacia las paredes. Para ese entonces, Bryan ya se había dado cuenta de que no podría mantenerla consigo por mucho tiempo más. Así que voluntariamente entregó a Jake a los oficiales del departamento de vida silvestre, donde no se le presentaron cargos, y Jake –que pese a su nombre masculino en realidad es una hembra– pasó de refugio en refugio hasta llegar al santuario Octagon donde, nuevamente, permanece dentro de una jaula.

Puede que Jake adore a Bryan, pero si fueses una pequeña hiena que fue separada de su familia y los demás de tu especie y lo único que conoces como figura paterna o alguien más cercano, es a un ser humano que te llevó a su hogar, ¿no desarrollarías un lazo emotivo con él también? No olvidemos lo importante: Jake es una hiena, un animal salvaje con sentimientos, emociones y necesidades específicas, que pertenece a la sabana donde puede correr libremente y compartir con otras hienas, y no en un apartamento en Florida o una jaula.

Lamentablemente Bryan no aprendió su lección. Pese a ser una persona sin los conocimientos ni aptitudes necesarias para cuidar de animales exóticos, ahora tiene un perezoso.

Puede interesarte