Por Antonio Rosselot
12 noviembre, 2020

La imagen fue capturada por la fotógrafa Ari Vitale en Kenia, y muestra con delicadeza la cruda realidad de las jirafas reticuladas en África: debido a la deforestación y la caza furtiva, el número de ejemplares de esta especie ha bajado un 40% desde fines de los 80.

Si bien la consciencia del cuidado del medio ambiente y de los seres vivos del mundo ya está cada vez más esparcida por el planeta, aún tenemos que sufrir la presencia de cazadores furtivos y de industrias que depredan ambientes, destruyen hábitats y sacrifican especies para lograr sus propósitos extractivistas.

Por lo mismo, muchas especies de animales están viendo amenazada su supervivencia en este planeta y son cada vez menos los espacios donde pueden transitar y habitar de manera segura.

Pixabay

Vámonos a África, específicamente al santuario natural Sarara Camp en la frontera norte de Kenia, donde la fotógrafa estadounidense Ami Vitale retrató un momento que se podría describir como tierno y triste a la vez.

La imagen, publicada en la cuenta de Instagram de National Geographic —donde Vitale es fotógrafa colaboradora—, muestra a una jirafa reticulada recibiendo un abrazo y cariño de parte de Lekupania, uno de los cuidadores del santuario. En tanto, el animal “envuelve” al hombre con su largo cuello, como si hubiese necesitado el abrazo.

Ami Vitale

En la publicación también se explica que esta jirafa, huérfana de padre y madre por culpa de la exterminación, fue rehabilitada y devuelta a su hábitat natural, tal como varios de sus colegas en el pasado. Sin embargo, ahora mismo las jirafas reticuladas están pasando por un duro momento, que varios han denominado como una “extinción silenciosa”.

La población de jirafas en África está sufriendo una disminución progresiva con el tiempo: reportes dicen que en los últimos 40 años, el número de ejemplares ha bajado en un 40%, pasando de 155 mil a fines de los 80 a menos 10 mil hoy en día. Como mencionamos al comienzo, las causas principales de esta disminución es la pérdida de su hábitat natural, la fragmentación y la caza furtiva.

Esta situación ocurre muy lejos de aquí, en otro continente incluso, pero en América Latina también estamos viviendo estas exterminaciones de nuestras especies endémicas: felinos, aves y una larga lista de animales que cada vez ven más pequeño su mundo.

Anna Omelchenko

Y si bien este artículo no va a hacer que haya menos cazadores furtivos en el mundo, ni menos que las industrias dejen de deforestar, sí nos interesa manifestar que estamos pendientes del tema y que nuestra misión es expandir la información hacia todos ustedes.

¡El cambio es ahora!

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