Por Josefa Velasco
8 junio, 2020

El can fue rescatado tras sobrevivir a la erupción del volcán Chaitén en 2008. En su honor, durante la salida del navío, todos los buques “le tocaron pitazos”.

Los funcionarios de las Fuerzas Armadas de cada país siempre son de las personas más entregadas a proteger su propia patria, y ese es el caso del ahora fallecido “cabo primero” Calamar, un perro que sirvió por 12 años en la Armada de Chile, y que ahora ha recibido su último adiós.

En el año 2008 en Chile hizo erupción el volcán Chaitén, y uno de los sobrevivientes a esa tragedia fue nada más ni nada menos que un pequeño cachorro, el que fue encontrado por un grupo de marinos chilenos tras la devastación en la zona. Lo rescataron y lo llevaron hasta el buque patrullero Micalvi.

Armada de Chile

La tierna criatura fue bautizada como “Calamar”, y tal como señalaron desde la Armada este “fue el nombre perfecto para este perro, ya que describía en forma cabal el entusiasmo que demostraba, (por la) denominación mística de criaturas que habitan en las profundidades marinas”.

Ya rescatado y en el buque, se adaptó de muy buena manera a la tripulación, teniendo ya labores diarias como recibir a toda persona que abordara el barco. Aunque su gran tarea era acompañar en todos los trabajos de señalización marítima de la Armada, a borde de un bote de goma tipo Zodiac.

En una entrevista con la radio chilena BioBioChile, el teniente segundo Cristian Florido Escobar, señaló que si había alguien con ganas de ayudar siempre era el perro del buque. “Calamar era el primero en desembarcar”.

Con tantos años de servicio, 12 años, este perro se hizo merecedor de ser nombrado como cabo segundo, pero como señaló Florido, Calamar solamente alcanzó a ser nombrado con el grado de cabo primero.

Armada de Chile

En 12 años a bordo del buque Micalvi, se convirtió en el tripulante de mayor antigüedad, ya que todos los demás individuos que pasan tiempo en la nave, no se quedan más de cuatro años. Pero este pasado viernes el famoso can ha dejado de existir, como señalaron desde la tripulación, “murió de viejo”.

Su estado de salud había estado decayendo desde el año pasado, y Calamar fue llevado al veterinario el viernes, donde no resistió. En su honor, durante la salida del navío, todos los buques “le tocaron pitazos”, afirmó el teniente segundo Florido.

Armada de Chile

La Armada de Chile no quiso dejar pasar el momento para dedicarle unas palabras a este fiel servidor, señalando que “con la más profunda emoción, esta dotación se despide de aquel fiel compañero, cuyo recuerdo quedará grabado para siempre en los mamparos de nuestro buque. Descansa Calamar, viento a un largo y buena mar en tu ahora eterna navegación”.

El adiós de este can según señaló el segundo comandante del Micalvi, Calamar será cremado y sus cenizas serán puestas junto a una planta, que estará a bordo del buque hasta que pueda ser enterrada como se debe en la base.

Es increíble todo el amor que se puede ver entre los seres humanos y los animales, un ejemplo de cómo amar. Ahora solo queda desearle un viaje tranquilo a Calamar, y recordarle que nunca será olvidado.

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