Por Antonio Rosselot
11 June, 2020

1983 fue el último año en que se registró el nacimiento de crías de flamenco en las lagunas de Torrevieja y La Mata (Alicante); ahora, gracias a las tremendas lluvias del otoño pasado y la quietud aislada que proporcionó el COVID-19, la colonia local de flamencos decidió que era un buen momento para volver a criar allí.

Las lagunas de Torrevieja-La Mata (Alicante, España) han sufrido bastantes cambios y transformaciones en los últimos meses. En primer lugar, las lluvias torrenciales del otoño en el país ibérico amortiguaron el impacto de la industria salinera local y, después, el estado de alarma por el COVID-19 bajó dramáticamente los niveles de ruido y contaminación.

Estos factores convirtieron los humedales en un espacio idóneo para las aves del sector y, por primera vez desde 1983, una colonia de flamencos decidió instalarse allí para reproducirse y formar familia. De acuerdo a la Consejería de Agricultura de la Comunidad Valenciana, más de 600 pollos de flamenco han salido de su cascarón.

Federico Kenzelmann

Los especialistas e investigadores del Parque Natural de las lagunas de Torrevieja y La Mata ya se habían percatado de la llegada de flamencos en marzo, que se instalaron en el lugar por sus óptimas condiciones en cuanto a cantidad de agua y clima.

De acuerdo a la Generalitat Valenciana, en ese momento “se estableció un discreto plan de vigilancia sobre la incipiente colonia, con el fin de que dispusieran de la tranquilidad necesaria para que todo el proceso llegara a buen término”.

Andrés Puiggros

El proceso comenzó a dar resultados en la primera quincena de mayo pasado, cuando los investigadores se dieron cuenta de que en el centro de una de las lagunas, alejados lo más posible de cualquier orilla, los flamencos estaban haciendo sus nidos.

Hoy, a poco más de un mes desde que empezaran a empollar, han eclosionado varios huevos de flamenco y todo indica que así seguirá sucediendo durante unas semanas más; sin embargo, el número sólo se sabrá una vez que los flamencos abandonen el lugar.

Federico Kenzelmann

Y así es como el COVID-19 le echó una mano a estos flamencos, que si querían anidar antes en territorio español, sólo lo podían hacer en un par de sectores del país. Ahora tienen una casa nueva y depende de nosotros, humanos depredadores, que estén sanos y salvos para poder procrear más.

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