Por Luis Lizama
9 agosto, 2021

Estaba casi en los huesos, en medio de una isla desierta. Decidió ayudarlo y, se ha transformado en su amigo y compañero. Ya han pasado 3 años desde entonces.

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Algo de razón tendrán, basta mirar algunos casos para darse cuenta. A través de los años, humanos y canes han desarrollado una amistad más allá de cualquier otra especie. Ellos son amigos, compañeros, hermanos e incluso hijos, con historias increíbles como la de Winston.

Todo comenzó en 2018, cuando un fotógrafo estadounidense debió viajar al país de Belice por cuestiones de trabajo. Jamás imaginó lo que el destino le tenía preparado.

Se encontró sin querer con un cachorro abandonado y en los huesos: Le dio una oportunidad, lo subió a su bote y lo adoptó.

@winston_bz

El pequeño cachorro estaba en pésimas condiciones, con evidente desnutrición y sin mucho futuro. Nadie se explicaba cómo había sobrevivido tanto tiempo en la isla.

El fotógrafo, llamado Wesley White, se dedica a capturar la vida silvestre, por lo que debe viajar constantemente y ser testigo de muchas situaciones.

En aquel entonces tomó un kayak, para dar un paseo y mirar en los alrededores de Belice. Llegó hasta la isla de Thatch Caye, justo frente a la costa del país, sin expectativas ni idea de lo que ocurriría.

En medio de la pequeña isla había una cabaña de pesca, completamente abandonada y en ruinas. Entre la madera y los troncos caídos, el pequeño cachorro movía su cola por ver a una persona después de tanto tiempo.

Wesley se acercó con su kayak y pudo notar que no había personas en el lugar. El perrito estaba completamente abandonado.

No lo dudó y lo subió a su bote. Juntos regresaron al hotel donde se hospedaba el hombre y, con ayuda de los habitantes locales, lo alimentaron.

También lo llevaron al veterinario, quien concluyó que llevaba varios días sin comer.

Lamentablemente el fotógrafo debió regresar a Estados Unidos, pero su amigo peludo no estaba en condiciones de viajar. En ese periodo, lo acogió una voluntaria, preparándose para reunirse con su dueño.

Pasaron los meses y, cuando estuvo en condiciones, voló hacia Texas, donde se reencontró con Wesley.

Lo bautizaron como Winston y conoció a sus hermanos perrunos, quienes rápidamente lo aceptaron y se hicieron amigos.

Pasó de no tener futuro y sufrir el abandono, a tener una familiar hermosa y llena de cariño.

Desde entonces son grandes amigos y compañeros.

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