Por Lucas Rodríguez
12 abril, 2019

La empresa alemana RWE está causando daño al sector de Los Andes, en Perú, donde Saul Lliuya tiene su hogar. Llevó el caso a las cortes alemanas.

Una de las cosas que más desmotivan a la hora de considerar la lucha contra el cambio climático, es lo insignificante que uno se siente contra las compañías y empresas enormes, en muchos casos las que más contribuyen a dañar el planeta en el que vivimos. 

Pero esto no detuvo a Saul Luciano Lliuya, un granjero de la zona andina de Perú. Saul trabajaba como guardaparques y guía, siendo una de las pocas personas encargadas de vigilar que un lago ubicado a gran altura, no rebase sus niveles normales. En el caso de que esto ocurriera, tanto su casa como el pueblo más cercano podrían verse en medio de una catástrofe.

Felipe Fittipaldi

El principal riesgo, es que peñascos de las montañas aterricen en el lago, los que son a su vez empujados por el derretimiento que está causando el cambio climático. Al enterarse de un estudio que señalaba a la gigantesca firma alemana de energía RWE como el causante de «un 0.5% de las emisiones dañinas desde comienzos de la industrialización», Saul decidió que era suficiente. 

Felipe Fittipaldi

Como cuenta el emocionante reportaje del New York Times, Saul llegó hasta la corte de Essen, en Alemania. Ahí expuso su caso, acusando a RWE de poner en riesgo su casa y su comunidad. Al comienzo la compañía rechazó la demanda: decían que no era posible atribuirle a solo ellos algo tan inmenso como el cambio climático. 

Martin Mejia/AP

Pero luego el caso fue reconsiderado. El 2017, una corte alemana dijo que la demanda de Saul tenía mérito, decretando que se iba a comenzar a recabar información y evidencia, para así llegar a una solución final.

En el caso de que gane, Saul pretende usar el dinero (20 mil dólares), para mejorar las defensas y cuidados que su comunidad tiene para protegerse del lago. Junto con esto, una victoria así abriría las puertas para que otros ciudadanos puedan atreverse a demandar a mega compañías como RWE. 

Wolfgang Rattay/Reuters

Sin exagerar, un triunfo de Saul puede cambiar la manera en que los ciudadanos normales hacen justicia por el cambio climático.

 

 

 

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