Por Lucas Rodríguez
28 febrero, 2022

Cuando paseaban en un bote, descubrieron que una garza azul colgaba de una rama. Al acercarse a ella, notaron que no solo estaba atascada, sino que tenía el pico sellado.

Uno de los principales peligros que pueden experimentar los animales salvajes, es la manera en la que las personas podemos interferir en sus vidas normales. Esto no solo implica entrar en sus hábitats o cazar animales en peligro sin ninguna clase de consideración, sino que incluso la manera en la que nuestros desechos pueden terminar por hacerles daño. 

Todos conocemos las historias de tortugas que se vieron atrapadas en envases plásticos, pero las aves pueden ser tanto nuestras víctimas como los anfibios.

Youtube: Viral Hog

Así le ocurrió a una garza, que probablemente se encontró luchando por el mismo pescado con las redes de un pescador. La resolución fue que el ave se encontró con su pico sellado por la cuerda, así como también su capacidad para desplazarse reducida. 

Cuando unas personas la encontraron por casualidad, estaba atrapada a una rama.

Youtube: Viral Hog

En el video se puede ver cómo las dos personas maniobran su bote para acercarse a ella. Cuando están al lado del ave, tienen que primero liberarla del atasco. Al hacer esto, notan que la pobre garza colgaba de su pico, lo que le debe de haber causado muchísimo dolor en el cuello. 

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Al sacarla de la rama, comienzan a ayudarla a recuperar la apertura de su boca. Notando que lo hacían para ayudarla, el animal fue de lo más dócil.

Youtube: Viral Hog

Los hombres que la ayudaron estaban sorprendidos de la manera en la que el ave se dejó tomar y manipular. Generalmente, un animal salvaje de esta clase no se dejaría siquiera ser aproximado por una persona. En este caso, la garza no solo no intentó volar y alejarse, sino que entendió que su mejor oportunidad para salir del problema estaba en manos de estas personas. 

Youtube: Viral Hog

Finalmente, las personas usan un cuchillo para cortar la cuerda que mantenía el pico del ave sellado. Apenas se ve libre, la garza rebosa felicidad: estirando sus alas, remonta el vuelo.

Puede que no se haya quedado más tiempo, o que les haya agradecido con un abrazo u otros gesto lo que hicieron por ella, pero los hombres se dieron por satisfechos. Lo importante en esa situación era ayudar a un animal en peligro, no tocarlo o tener una historia para contar a los demás. 

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