Por Lucas Rodríguez
11 August, 2020

El hombre estaba en su auto y respondió con evasivas cuando lo enfrentaron. Viendo a los perros correr tras él, es complicado no enfurecerse.

El cuidado de los animales es un tema del que aun no entendemos demasiado. El que vivamos tan cerca de perros, gatos, guacamayos o iguanas, pareciera no condecirse con el nivel de aprendizaje y educación necesarios para vivir en armonía con ellos. Especialmente si tenemos en cuenta que el instinto de los animales no es pensar eficientemente el espacio y dudar de si tener más chicos si no están el espacio o los recursos, sino que simplemente reproducirse años tras años, durante los meses que sienten la necesidad, es muy probable que nosotros tengamos que intervenir aquí y allá, con bastante frecuencia. 

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Pero intervenir significa saber cómo. Saber dónde. No simplemente realizar la primera solución que se nos pasa por la mente. Desgraciadamente, esto es muchísimo más común de lo que creemos.

Casos abundan de personas que simplemente decidieron por tomar la distancia más corta entre dos puntos, pero el que conocimos hoy, nos dejó con la boca abierta. Se trata de una persona que ni siquiera fue por el método más eficiente para lidiar con una mascota, sino que simplemente, dejó que alguien más se hiciera cargo de su problema. 

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El caso en particular es de una persona que fue grabada en el momento preciso en que detenía su carro en una intersección, plena carretera. Bajándose del auto, abría las puertas y lanzaba al exterior a dos pequeños y enérgicos perritos. ¿Era para que estiraran las patas y luego seguir el recorrido? No exactamente…

@informe79

Este mal dueño pretendía simplemente quitar de su vida a los perritos. Sin ir más lejos, apenas los animales estaban fuera de su vista, pretendía partir y abandonarlos a su suerte.

@informe79

Por suerte, o mala suerte para él, un chico que pasaba lo alcanzó a notar. Sacando su teléfono, lo grabó a él y la patente de su carro. La noticia fue compartida por redes sociales, incluyendo la de Informe 79.

Es un claro ejemplo de que por muchas personas inteligentes y generosas tengamos a nuestros alrededor, siempre va a haber algunos que se dejarán tentar por los impulsos más crueles. Todo sea por hacerse más fácil la vida. Lo que no toman en cuenta es que si simplificación de vida, implica condenar a una vida dura, o incluso, a un fin violento, a un par de cachorros que no tenían la culpa. 

Una crueldad sin nombre.

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