Por Camila Cáceres
28 mayo, 2020

“Saben que esto no es un perro, ¿verdad?”, les dijeron en la Sociedad de Protección Animal. Y ellos contestaron “eso mismo nos preguntábamos”. Su mascota, llamada Neo, terminó siendo un lobo que ansiaba la libertad.

Un joven estudiante universitario que prefiere no revelar su identidad, vio un signo que ofrecía un “cachorro gratis” cerca de su casa en Tuscon, Arizona. Cuando vio su ojos ambarinos y sus orejas alzadas, fue amor a primera vista— sabía que ese sería SU perro. Pero SU perro resultó ser un pequeño demonio.

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Wolf Connection

Neo era nerviosísimo, hacía sus necesidades en cualquier parte, quería la compañía de su amo TODO el tiempo y SÓLO la de su amo. Aunque al joven le alegraba estar con Neo, estudiaba y trabajaba, y dejaba a su perro sólo en su (admitidamente grande) patio casi todo el día.

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Wolf Connection

“De acuerdo a su dueño, Neo cavaba debajo o directamente saltaba la cerca para jugar con los perros vecinos. Trató de construir una cerca más alta para contenerle, pero Neo uso sus dientes para hacer una apertura y continuó escapándose”.

-Cate Salansky de Wolf Connection a Dodo.-

Lo que nuestro joven anónimo no se dio cuenta es que su perro no era exactamente un perro, sino una mezcla más bien cargada hacia lobo llamada “lobo-perro” o “lobo híbrido”. Neo parecía físicamente un lobo – ojos ámbar, pelaje duro y un cuerpo largo y delgado – pero también tenía las características psicológicas: Escaparse desesperadamente a jugar con los perros vecinos no era un acto de rebeldía cachorra— era la necesidad de Neo por encontrar una manada.

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Wolf Connection

Los vecinos pasaron rápidamente de recibir las visitas de Neo con simpatía a tratar de regresarlo a su casa y eventualmente, estamos hablando de meses y meses después, lo llevaron a una Sociedad de Protección Animal. Desde donde ellos lo veían, el perro siempre estaba solo, los humanos le ponían muy nervioso y se escapaba de su casa todo el tiempo: No las mejores señales.

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Wolf Connection

“Una mañana, antes de que nuestro campus se abriera al público, estaba afuera con otro miembro del personal. Vi una pareja acercarse con un canino de piernas largas hasta la puerta. No fue su cuerpo lo que me llamó la atención, sino su actitud. Neo trataba de evitar la interacción humana todo lo que podía. La pareja que lo traía se veía, por describirlo de una forma, perpleja. Me acerqué y les dije, ‘Saben que esto no es un perro, ¿verdad?’ y ellos contestaron, ‘eso mismo nos preguntábamos’”.

-Maureen O’Nell, entonces CEO de la Sociedad Humanitaria de Arizona del Sur.-

O’Nell lo reconoció de inmediato como un lobo híbrido. En la mayor parte de Estados Unidos, a menos que seas un nativo americano o tengas un permiso especial, no puedes tener uno. Si el refugio lo aceptaba, tendría la responsabilidad legal de reportar al joven dueño a las autoridades. 

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Wolf Connection

Afortunadamente, O’Nell se pudo contactar con Wolf Connection (Conexión Lupina), un centro de rescate y santuario para lobos híbridos en California que aceptaron recibir a Neo.

En este punto se contactaron con el dueño de Neo, que aceptó dejarlo tras explicarle qué había tenido en casa todos esos años y asegurarse que estaría mejor en la reserva

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Wolf Connection

Neo estaba en excelente condición física cuando llegó al santuario, pero el personal trató de mantenerlo aislado hasta que un veterinario pudiese evaluarlo.

“Trató” siendo la palabra clave de esa oración.

“Neo decidió que no le gustaba estar tan lejos del resto de la manada (…) así que se escapó del canil de aislamiento y se fue al hábitat de la hembra alfa de Wolf Connection, Maya”.

-Cate Salansky.-

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Wolf Connection

En su primera noche, Neo se unió al aullido nocturno que ocurre cuando el personal que cuida de los lobos híbridos deja el refugio cada día.

Estaba claro: Neo por fin había encontrado su manada.

Los animales salvajes deben vivir en libertad.

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