Por Cristofer García
23 septiembre, 2022

“Bubbles es una muestra profunda de resiliencia, sanación, amor y alegría. Todas las cualidades que antes no estaban allí, y se volvió abundante en ellas”, dijo Kieran Hedley, su rescatista.

Las buenas acciones siempre tendrá una recompensa, por más que esta no sea material. En ocasiones la alegría por haber ayudado a otro y el gusto que da saber que un ser vivo salió de un gran problema gracias a la ayuda que se le brindó también es satisfactorio.

Eso lo saben muy bien las personas que se dedican al rescate animal, porque ellos en todo momento deben preocuparse por ayudar a estos amigos peludos de forma desinteresada. Así lo ha hecho Kieran Hedley, un joven que durante un viaje a Bali, Indonesia, tuvo un tierno reencuentro con una perrita que rescató dos años antes.

Kieran Hedley

Tal como lo relató en su cuenta en la red social Instagram, Hedley quedó sorprendido con el cambio de Bubbles, luego de que la encontrara en muy malas condiciones. Fue en una tarde lluviosa cuando el joven con un amigo encontraron a la canina refugiada en un templo, durmiendo sobre un cartón.

En ese momento Hedley supo que debí actuar con prontitud para ayudarla, porque estaba un estado muy vulnerable. Para movilizar su traslado se comunicó con la organización Bali Paws, para que así fuera rescatada. Todo esto llevó un proceso de recuperación, con sus respectivos tratamientos, pero a Hedley le contenta saber lo bien que ahora está Bubbles.

Kieran Hedley

“Es refrescante ver que la gente ama a Bubs tanto como a mí y a Luana (su madre), así que decidí recopilar algunos momentos que tengo almacenados que muestran su evolución en las primeras etapas”, escribió en la publicación.

“La encontré en un templo abandonado traumatizada y cubierta de sarna”, dijo, junto a una foto de la peluda en el cartón. Luego agregó otras varias fotos de su evolución, hasta el día de hoy. “Le tomó cerca de 2 semanas dejar de temblar por completo”, agregó.

En las primeras imágenes se puede ver a la canina en terribles condiciones, mientras que en las fotografías más recientes luce muy contenta, con su pelaje completo y sonriendo sobre los brazos de su rescatista.

Kieran Hedley

“Como ya mencioné, Bubbles cambió mi vida. Estaba reacio a aceptarla porque tenía pocos fondos en ese momento y era muy nómada, pero no había forma de que pudiera dejarla. En 48 horas me enamoré de ella y decidí cuidarla durante los 2 meses que estuve en Bali antes de regresar a Nueva Zelanda para visitarla”, expresó.

Bubbles es una muestra profunda de resiliencia, sanación, amor y alegría. Todas las cualidades que antes no estaban allí, y se volvió abundante en ellas. ‘Si un pequeño cachorro indefenso pudo manejar eso con solo un poco de cuidado, ¿por qué no puedo yo?’ Este es uno de los puntos que me hice a mí mismo en ese momento”, añadió, al recordar que todo ocurrió durante la pandemia.

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