Por Valentina Miranda
20 January, 2023

Rainer Harman y su familia se encontraron con la criatura en su patio trasero en Adelaida (Australia), así que le dieron agua y la ayudaron a sentirse más segura. “Después de saciar su sed, bebió mucho, subió un poco más, encontró un lugar cómodo y se fue a dormir”, dijo a Nine News.

Vivir en un lugar cerca de la naturaleza como lo es el campo, o en países donde abundan la flora y fauna, es probablemente hermoso por apreciar la belleza que rodea, aunque a veces se pueden recibir visitas inesperadas.

Y no, no nos referimos a personas, sino a los animales que habitan cerca y sienten curiosidad, o están en búsqueda de alimento y un sitio seguro para descansar.

Rainer Harman

Lo recomendable es no acercarse a ellos y no molestarlos, aunque sea una criatura completamente inofensiva, pero hay veces en que sus visitas son un momento único y es normal que nos tentemos a grabarlos para conservar el recuerdo.

Tal es es caso de Rainer Harman, quien junto a su familia notó que una koala había llegado hasta su casa en Adelaida (Australia) para tomarse un descanso y un poco de agua.

Rainer Harman

Como dijo a Nine News, la criatura estaba sentada en la base de un árbol de su patio trasero. Era tímida al principio, pero de a poco aceptó la ayuda.

“Una vez que toda la familia se reunió para echar un vistazo, ella subió un poco, obviamente estaba muy cansada, dijo al medio. De este modo, Rainer le sirvió agua en una cacerola para que la bebiera, mientras un miembro de la familia grababa, pero aquello no fue lo más impresionante.

Rainer Harman

Resulta que en el árbol estaba el adorno de un koala, y la visita se acercó a abrazarlo y acurrucarse como si fuera uno real. “Después de saciar su sed, bebió mucho, subió un poco más, encontró un lugar cómodo y se fue a dormir, comentó Rainer a Nine News.

Mira el momento a continuación.

Como la familia fue amable con el koala, ella no tuvo problemas en confiar, por lo que se dejó acariciar y se sintió lo suficientemente segura como para quedarse en el árbol, acurrucándose con su ‘nuevo amigo’. Rainer y los testigos no pueden sentirse más agradecidos de haber tenido esta tierna oportunidad.