Por Lucas Rodríguez
9 December, 2019

Cuando escuchamos a los Estados Unidos decir que “mandó a los SEALS”, nunca pensamos que lo dirían literalmente.

El calentamiento global/cambio climático es sin duda el desafío más grande, peligroso e inmediato del que nos tenemos que hacer cargo. No importa si se trata de un científico analizando bacterias y modificando aminoácidos en ellas, en busca de conseguir dar con una especie que aniquile el plástico que se ha acumulado en los océanos, o una persona común y corriente, haciendo su aporte al caminar quizás algo más lejos de lo normal, en busca de un centro de reciclaje donde dejar su basura, todos debemos poner de nuestra parte; de otra manera, conseguiremos un mundo tan sobregirado, que nuestros nietos nunca nos perdonarán las condiciones de vida a las que los condenamos a existir. 

La comunidad científica tiene esto más claro que nadie. Muchísimos de sus esfuerzos van hacia tratar de entender los patrones de cambio del planeta. Mientras que algunos buscan maneras de mitigar el daño que nuestra propia contaminación le ha hecho a los ecosistemas, otros están dedicados a entender las señales de la mismísima naturaleza. Entender cómo funciona este mundo en rápidos cambios es tan importante como preocuparnos de preservar el que ya tenemos.

Sorbonne University

Para esto, era completamente necesario recurrir a una tropa de elite. Un grupo de espías marítimos capaces de llegar a donde nadie más lo ha hecho, y que si fuera poco, además no cobran nada por su trabajo. Estoy hablando de los SEALS… pero no de la tropa de combate marítimo especializada del ejército estadounidense. Sino que del animal. De las focas. Sí, focas.

PA

Estudiar las tendencias de las corrientes marítimas es algo tan importante como cualquier otra reforma o plan de cambio. Pero hacer esto requiere de herramientas y a veces robots de reconocimiento que resultan muy caros. Las universidades y centros de estudio no tienen dinero ilimitado, por lo que la creatividad es su mejor aliado. De ahí que algún fanático de la vida animal sugiriera usar a las mismas focas como expertos en reconocimiento. 

Luego de que probablemente se dejaran de reír de él, tomaron en serio su idea. Las focas realizan largos trayectos submarinos, muchas veces siguiendo las corrientes submarinas. Siglos de evolución las han transformado en unas cazadoras de corrientes sin igual, por lo que bastó con darles un casco metálico armado de una cámara en ultra HD para tener listo a los nuevos agentes.

PA

La idea llegó tan lejos, que los mismos expertos de la NASA fueron quienes se lanzaron a realizarla. Han conseguido tendencias claras, así como imágenes de primera calidad. Todo gracias a las pequeñas focas.

 

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