Por Camilo Morales
19 January, 2023

Desde el Parque Zoológico Nacional Smithsoniano, en Estados Unidos, dijeron que el nacimiento de Moke era un milagro, ya que la especie está en peligro de extinción y desde hace 9 años que no nacía un bebé en el recinto.

Para quienes trabajan y dedican gran parte de su vida a los refugios y reservas naturales es motivo de celebración cuando nacen animales que están en peligro de extinción, ya que así las especies pueden mantenerse por un buen tiempo más.

Sin embargo, la alegría más grande suele ser de aquellas madres que tienen contacto por primera vez con sus crías.

YouTube Smithsonian’s National Zoo

En este contexto, hace unos días se vivió un momento que puede ser fácilmente catalogado como un milagro de la naturaleza: una madre gorila en peligro de extinción no paró de dar besos y abrazos a su hijo momentos después de dar a luz. 

Según información de Debate, la gorila, llamada Celaya, quien es parte del Parque Zoológico Nacional Smithsoniano, en Washington D.C., Estados Unidos, debido a algunas dificultades de salud no había podido quedar embarazada.

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El equipo del recinto tuvo que hacer un trabajo muy arduo para que la gorila, de 15 años de edad, pudiera por fin concebir un bebé para mantener y conservar la especie.

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Los cuidadores de los animales y veterinarios del zoológico explicaron que esta era una gran noticia a nivel nacional, ya que estos gorilas estaban siendo víctima de la caza furtiva e ilegal que ocurre por esas zonas del país.

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Además, agregaron que esta especie de gorilas habían vivido muchos años con problemas de salud que aquejaban a su población y que desde hace 9 años que no nacía una cría en el recinto.

La mayoría de las personas que estuvieron presentes en el nacimiento, entre voluntarios, veterinarios y cuidadores especializados, se conmovieron por la escena. Los dos padres del bebé, Celaya y Baraka no dejaban de derramar lágrimas por su hijo recién nacido, Moke, y no paraban de abrazarlo y besarlo.

La emoción que invadió a Celaya al ver a su hijo demostró que sin importar la especie el amor de madre a hijo es una de las cosas más fuertes en la naturaleza.