Por Romina Bevilacqua
8 February, 2016

Los transeúntes continuaban alimentándolo, pero aún carecía de lo más importante.

Bolinha es un perro que fue abandonado cuando era sólo un cachorro en una gasolinera en Brasil. Pasaron los años y el pequeño se fue alimentando de los restos de comida que los mismos trabajadores de la estación de servicio o transeúntes le arrojaban, pensando de que esa forma lo ayudarían a sobrevivir. Y en realidad lo hicieron. El problema fue que tanta comida chatarra y el desorden de sus horarios alimenticios, sumado a su sedentarismo, pronto comenzaron a notarse y Bolinha, que significa “Bolita” en español, se transformó pronto en un perro obeso.

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Cuando un miembro de la organización Animal Protection de Brasil supo de su historia y fue a buscarlo, Bolinha estaba recostado sobre una pila de basura, a la que probablemente había llamado hogar en esos 13 años que había pasado en la calle. Para ese entonces, el perro ya pesaba 36,2 kg. 

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Ahora por fin después de tantos años de abandono, Bolinha recibiría la atención que requería… y bueno, un régimen liviano y bastante deporte.

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Sus kilos de más habían comenzado a afectar sus articulaciones y Bolinha sufría de diversos malestares causados por su sobrepeso: apenas podía caminar por su cuenta y tenía problemas para respirar. Así que comenzaron a ejercitarlo periódicamente en una corredora bajo el agua, para aliviar el dolor y estrés en sus articulaciones.

Le dieron su primer baño, que aparentemente disfrutó bastante.

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Y el cariño que por tantos años le había sido negado.

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Después de varios meses de arduo trabajo y atención personalizada, Bolinha al fin comenzó a recuperar su movilidad y acercarse a un peso más saludable.

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Todo lo que este perrito necesitaba, era alguien que realmente se interesara por su bienestar. 

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