Por Luis Aranguren
1 diciembre, 2020

Sin importar la raza o el tamaño, se preocupa por ellos y entre ladridos se lo agradecen.

Hay quienes piensan que el mejor estilo de vida que se puede tener, es el de ayudar a otros y eso incluye a los animales. Es por eso que a diario vemos muchas organizaciones dedicadas a dar cobijo y alimento a esos seres vivos que lo necesitan.

Pero no siempre es en un grupo, porque hay personas que se dedican a cuidar a otros por sus medios y posibilidades.

The Washington Post

Una de ellas es la rusa Anastasia Pomorina, quien se describe a sí misma como una santa salvadora de perros y en ocasiones algo loca. Pues ella sola se dedica a cuidar alrededor de 15 perros, que responden fielmente a su silbido.

Entre ellos un perro ciego que necesita cuidados especiales y que por suerte también es vigilado por sus amigos perrunos.

The Washington Post

Y es que su proceso de transformación no fue nada fácil, a sus 18 años de edad tuvo un accidente de auto en el que perdió a su perro de nombre Ringo. Desde entonces sentía que debía devolverle algo al mundo, pues ella salió saludable y con vida.

“No puedo describirlo, era simplemente mi perro. Es solo una sensación en la que siempre estoy tratando de encontrarlo, en cada perro”.

–Anastasia Pomorina dijo a The Washington Post

Fue así como decidió salvar a perros callejeros, pues esto es algo delicado en su país, por ejemplo según The Washington Post en los 90′ las autoridades desplegaron equipos para disparar a perros callejeros.

The Washington Post

La única forma que han tenido las personas para salvar a los perros es meterlos en sus casa o llevarlos a Europa para tratar de darle una buena vida. Por suerte Putin es considerado con los animales y algunas reglas han cambiado en beneficio de los animales.

Pero no todo es color de rosa para ellos, siguen sobreviviendo al frío de las calles rusas y el alimento no cae de los árboles.

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Por ahora se hace cargo de 15 perros aproximadamente y no es algo que la limite, pues si tiene que hacerse cargo de otros más, buscará la manera. Puede comprender que todos quisieran un hogar y si bien ella no se los puede ofrecer, trata de hacer su vida un poco más fácil.

Un poco de alimento cada día y unas cuantas caricias es algo que estos perros que viven en las afueras de Moscú valoran. Y es que la reconocen solo con hablarles, esto es una muestra de lealtad y reconocimiento.

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Ella busca quién los adopte para poder darles un hogar a cada uno, pero mientras los cuida como si fuese propio.

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