Por Valeria Urra
25 January, 2023

El perrito tenía todos sus huesos visibles y vivía encerrado en una habitación rodeado de sus propias heces y orina. Su dueño ahora pasará 8 meses encarcelado y se le prohibió tener animales por 5 años.

Tyson es un perrito mestizo que, lamentablemente, fue encerrado por su dueño en una habitación de su casa por días y semanas en condiciones deplorables. Vivía rodeado de su propia orina y heces, y dormía en un duro sillón sin cojines.

El can estaba en tan mal estado, que era probable que muriera en tan solo unos días más, pero por suerte una persona logró verlo a través de una ventana y enseguida reportó el hecho a la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA), de Newcastle, Inglaterra.

RSPCA

Los rescatistas llegaron y vieron a Tyson desde la ventana en un “estado extremadamente pobre”. Como el dueño no apareció, tuvieron que pedir ayuda a la policía para forzar la entrada y solo así pudieron llevarse al perrito.

En cuanto estuvieron en las instalaciones de la fundación, Tyson bebió en solo tres minutos 1,2 litros de agua y en segundos comió todo el alimento que le dieron. Claramente, con solo 20,6 kg, el can estaba más que hambriento.

RSPCA

“Tyson tenía un peso extremadamente bajo con todos los huesos visibles, su cabeza tenía forma de cono y estaba hundida, sus caderas y columna sobresalían, no tenía tono muscular ni grasa en absoluto. Una vez en el veterinario, bebía insaciablemente y constantemente quería más“, manifestó la inspectora Terri-Ann Fannon.

“En un par de días habría muerto. El perro efectivamente se estaba muriendo de hambre. Se cree que no habría sobrevivido mucho más”, comentó el juez del caso, Robert Adam, quien prohibió a Mark Gallagher, el dueño de Tyson, tener animales por cinco años, además de sentenciarlo a ocho meses de cárcel.

RSPCA

Asimismo, se le ordenó realizar 20 días de rehabilitación, pagar costos de 615 dólares y un recargo de víctima de 192 dólares. 

Cuando se le consultó a Gallagher sobre el estado de su mascota, indicó que no había buscado tratamiento veterinario para su baja de peso y que tampoco podía pagar un veterinario. Señalando también que nunca había dejado salir a Tyson y que la última vez que limpió la habitación donde mantuvo al perro había sido seis semanas antes de que lo descubrieran.