Por Cristofer García
3 November, 2020

“En los primeros días tenía mucho miedo, pero ahora está 100% adaptado a la casa y nuestra rutina, con paseos, comidas y juegos”, dijo su nuevo padre.

Los perros abandonados siempre merecen una segunda oportunidad. Eso lo sabe bien Chopp, este peludo que tuvo que sobrevivir en la calle por su propia cuenta, sin nadie que lo ayudara, hasta el punto de quedar en coma por comer basura.

La condición de calle en la que se encontraba lo llevó a sufrir distintos problemas de salud, los cuales derivaron en que terminó hospitalizado. Gracias a la colaboración de activistas de la Coordinación de Protección de la Vida Animal (Codevida) de Santos, en la costa de São Paulo, Brasil, pudo recibir atención veterinaria.

Coordinación de Protección de la Vida Animal

“Llegó en coma, no respondió a ningún estímulo”, dijo la jefa del este proyecto, Luciana Simões, en conversación con G1 Globo. El estado del perro era tan grave que debía ser internado de emergencia.

Fue un proceso de recuperación largo para Chopp, porque no podía hacer nada por su propia cuenta. Pero, afortunadamente, logró rehabilitarse. “Después de mucho tiempo se recuperó y fue dado en adopción, pero devuelto por haber mordido a una persona”, dijo Luciana.

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Luego de este primer intento fallido para que el perro consiguiera un hogar para siempre, los activistas no se rindieron y en cambio emprendieron una campaña por redes sociales para encontrar a alguien especial para él.

Fue el empresario Rogério Lupião quien se interesó de inmediato en acoger a Chopp al verlo en internet. Pensó que podría ser el perro perfecto para su hija de 11 años y fue a visitarlo, para conocerlo.

“Fui a Codevida para conocer a Chopp e hice algunos videos para enviarlos a mi esposa e hija. Fue amor a primera vista, al día siguiente estaba en nuestra casa. Normalmente se necesitan tres días para adaptarse, pero el primer día decidimos que se quedaría con nosotros”, comentó Rogério. Resaltó la alegría que ha sido tener al peludo.

Coordinación de Protección de la Vida Animal

“Mi madre de 87 años tiene Alzheimer y también vive con nosotros. Su diversión es cuidar el bienestar de Chopp, aunque no siempre sepa su nombre”, dijo.

“Los animales que han sido abusados ​​son aún más amables y se preocupan por nosotros. Por supuesto, hay que considerar la fase de adaptación, al fin y al cabo tienen terror del ser humano, pero la recompensa es enorme. En los primeros días tenía mucho miedo, pero ahora está 100% adaptado a la casa y nuestra rutina, con paseos, comidas y juegos”, agregó.

Coordinación de Protección de la Vida Animal

Ya más nunca le faltará nada a este peludo.

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