Por Lucas Rodríguez
1 marzo, 2022

Ángel era un cachorro callejero, que había caído víctima de un problema nervioso. Fue necesario que lo sacaran de las calles para que hiciera su milagrosa recuperación.

La medicina y la ciencia son muy claras: el cuerpo funciona de una manera, y cuando hay algo malo, las opciones para mejorarlo son limitadas. Pero aquí y allá aparecen casos donde fueron no tácticas quirúrjicas, sino que la voluntad de personas con un gran corazón, las que terminaron por ayudar a quienes estaban sufriendo de un problema o una situación de emergencia. 

Esto es uno de los fenómenos con los que los científicos tienen mayores problemas. De alguna manera, el amor y la voluntad son capaces de hacer verdaderos milagros.

@sovaquinhaboa

Así fue en el caso de Ángel, un perrito recogido en Brasil, que contaba con una lapidario diagnóstico. Debido a un accidente con un coche, así como una sucesión de enfermedades que empeoraron su sistema inmune, el cachorro terminó por sufrir un desorden neurológico. 

El resultado de esto fue no solo una serie de heridas y el comienzo de una tiña, sino que la pérdida de sus patitas traseras.

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Ángel terminó por sufrir de una parálisis en su tren inferior, por lo que no era capaz de caminar como los demás cachorros. Fueron necesarios dos meses de cuidados dedicados y atentos, además de la intervención de la medicina y la veterinaria, para que Ángel comenzara a dar señales de que se recuperaba. 

Aún así, Deuzenice, la mujer de 51 años que se decidió a sacar a Ángel de las calles y cuidar de él, no tenía cómo esperarse el grado al que el perrito llegó a recuperarse.

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Al tercer mes de tratamientos, Deuzenice grabó un video que sorprendió a todos quienes la asistían en la recuperación del cachorro. En el se podía ver a Ángel corriendo, saltando y jugando como cualquier otro perrito. Costaba trabajo creer, que ese perrito se había visto incapaz de usar sus patitas traseras hace solo tres meses atrás. 

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A pesar de que fue el amor y la dedicación los que hicieron la diferencia, Deuzenice pagó de su bolsillo los cuidados del perrito. Es parte de una larga dedicación al cuidado de perritos callejeros que ella lleva a cabo. Gracias a 10 voluntarios, a los que paga con las contribuciones que recibe por internet, Deuzenice ha conseguido armar una suerte de centro de acogida, dedicado a perritos como Ángel, a los que los demás refugios han dado el vamos para la eutanasia. 

No todos logran mejorarse, pero aquí y allá tiene casos como el de Ángel, que hacen que todo valga la pena.

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