Por Lucas Rodríguez
4 agosto, 2020

Bunny no podía mover su cuerpo, apenas podía alimentarse. Fue necesaria una esperanza de acero y un corazón enorme para guiarlo al punto en que recuperaría su movilidad.

El hecho de que los seres vivos nos enfermemos, no tiene que ver solo con los problemas que esto puede causarnos. Necesitamos de nuestra salud en buen estado para cumplir con nuestras tareas diarias, así como una buena alimentación y deporte constante para mantener a rayas a las miles de enfermedades que recorren el globo. Con los animales es algo similar: un animal poco saludable será más vulnerable a caer enfermo o lastimarse.

Youtube: The Dodo

De nosotros depende que los guiemos. Los perros tienen por instinto devorar todo lo que les parece atractivo, así como a no pensar dos veces cuando algo les llama la atención. Si ya los tenemos viviendo con nosotros, es necesario que demos algo de atención a sus costumbres de vida. 

Youtube: The Dodo

Un perro puede no darse cuenta cuando se ha herido o infectado con algo que podría cambiarle la vida. Eso fue lo que le ocurrió a Bunny, un pitbul que no alcanzó a desarrollarse hasta llegar al tamaño de adulto, debido a que sufrió un accidente que lo dejó con uno de los peores diagnósticos que puede sufrir un animal.

Youtube: The Dodo

Debido a un caso de tétano, Bunny perdió la capacidad de mover su cuerpo. Pasaba sus días tieso como una roca, sus cuatro extremidades, así como sus orejas, estaban rígidas. Requería de asistencia para alimentarse y beber agua. Sus desechos evacuaban su cuerpo sin la más mínima alarma previa. 

Youtube: The Dodo

Por suerte para Bunny, vivía en la casa de una persona que no iba a abandonarlo, incluso cuando hubiera sufrido un diagnóstico así de fulminante.

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La doctora Ali Thompson era la dueña de Bunny, una especialista en salud que se dedicó a buscar toda la información disponible sobre cómo cuidar, y cómo rehabilitar a su querido perrito.

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Lo principal era mantenimiento diario: Bunny necesitaba ayuda para hacer de todo, así como una dosis diaria de antibióticos y otros tratamientos. De a poco la enfermedad comenzó a devolverle partes de su cuerpo. 

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El día en que Ali vio que Bunny ya podía mover su colita para demostrarle lo feliz que lo hacía verla, fue el primero en una serie de muy buenos primeros pasos.

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De a poco lo fue ayudando a acostumbrarse a su condición. Lo impresionante fue que Bunny terminó por recuperar prácticamente todo su cuerpo, logrando incluso caminar asistido. Hoy puede acompañar a su dueña en caminatas no muy largas. 

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Ali contó a CBS, que se mantuvo fuerte durante todo el tratamiento, quebrándose y poniéndose a llorar solamente cuando su perrito logró dar sus primeros pasos por su cuenta. Era inevitable: su duro trabajo había dado resultado. 

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