Por Camilo Morales
27 septiembre, 2022

Se trata de Héctor Sinisterra, quien ingresó hace 10 años a las fuerzas policiales y se dio cuenta que desde allí podía ayudar a sus ‘hermanos perrunos’. “Si uno hace las cosas de corazón, siempre queda algo de tiempo”, dijo.

Los perritos abandonados deben sufrir constantemente con las dificultades que se les presentan al vivir en la calle. Y es que no es fácil sortear las penurias de la vía pública al no tener comida ni agua para sobrevivir.

Hay veces en que las personas se dedican a rescatarlos y sacarlos de esa condición, ya sea a través de su propia voluntad o de organizaciones especializadas.

Twitter @PoliciaCali

Sin embargo, pocas veces se ve que las autoridades que están preocupadas de otro tipo de emergencias, como la seguridad pública, sean capaces de tender una mano a aquellos “hermanos perrunos” que sufren en las calles.

Este es el caso de Héctor Sinisterra, un oficial patrullero de la Policía de Cali, en Colombia, quien lleva 10 años ayudando a aquellos canes que están pasando por un mal momento.

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El policía, según información del medio Semana, ingresó a la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental y se dio cuenta que su pasión eran los animales. Así, además de ayudarlos en su trabajo comenzó a asistirlos en su tiempo libre.

Héctor rescata a los perritos que están en las calles y los lleva hasta su casa para entrenarlos y preocuparse por su salud.

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“He hecho el curso de enfermero canino y sustancias, y todo ese conocimiento que he obtenido me ha permitido ayudar a los seres sintientes que en la calle no tienen quien los respalde. Me he vuelto sensible con ese tema y de ahí nace la idea de ayudar”, dijo el oficial.

De hecho, su pasión por los animales ha llegado tan lejos que creó su propia fundación, llamada Raff Canin Club, para brindarles todas las comodidades. Ese proyecto se pudo concretar gracias al apoyo de su familia.

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Cuando estoy en la policía lo hago de lleno y cuando estoy acá lo hago con mucho amor. Si uno hace las cosas de corazón, siempre queda algo de tiempo. Lo hago con mucho cariño“, agregó.

Uno de los casos que más lo marcó fue el de Homero, un perrito que estaba abandonado en la calle y muy malherido. Sus lesiones eran tan graves que no podía caminar y estuvo a punto de morirse entre sus brazos.

Héctor utilizó todos sus conocimientos como veterinario, así como también la ayuda de otros profesionales, y Homero pudo recuperarse favorablemente.

Estaba muy delgado, pelado y tenía literalmente los dos ojos afuera. Perdió uno de sus ojitos, pero le recuperamos uno. Desde ese momento nos acompaña, era muy delgado y ahora está muy bonito“, contó.

Ahora el policía pretende continuar con su trabajo paralelo entre la estación y su fundación, para así poder seguir ayudando a muchos más perritos.

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