Por Antonio Rosselot
21 agosto, 2019

Ahora, Kristofer Goldsmith sabe que no todas las adopciones resultan como las planeas: hay veces en que el perro te elige primero.

Kristofer Goldsmith iba conduciendo de camino al trabajo cuando, de repente, vio una mancha de color azul y blanco corriendo en el otro costado de la carretera. De inmediato frenó su camioneta, puso las luces intermitentes y se bajó del auto para ver de cerca lo que sucedía.

A medida que se fue acercando a la figura, se dio cuenta de que estaba en presencia de un perrito perdido, que llevaba puesto un pijama y estaba muy asustado.

Kristofer Goldsmith

“Me puse al frente suyo; él se frenó un poco, se veía algo nervioso pero interesado a la vez. Lo agarré y fue muy dócil conmigo”.

Kristofer Goldsmith a The Dodo

Goldsmith se llevó a su nuevo amiguito a la camioneta y le improvisó un collar hecho con cuerdas de paracaídas. Dice que una vez que le puso el collar, el perrito se largó a caminar y Goldsmith dejó que lo guiara. Caminaron cerca de una milla en círculos, y el perrito no parecía reconocer ninguna de las casas del sector.

Cuando volvieron a la camioneta, el perro se pegó a Goldsmith y se negó a moverse de su puesto. Ahí fue cuando el hombre se dio cuenta de que no tenía más opción que llevarlo al trabajo.

Kristofer Goldsmith

Luego, Kristofer identificó un número de teléfono en la placa del collar, en donde se puede consultar por las vacunas del perro. Así fue como se enteró de que el adorable perrito se llamaba Frosting, y que tenía 8 meses. La clínica veterinaria se comprometió a ponerse en contacto con la familia de Frosting.

En tanto, Goldsmith no se veía preocupado. Estaba muy seguro de que alguien tenía que estar echando mucho de menos a este encantador perrito, así que supo mantener la calma, sabiendo que recibiría alguna llamada horas después.

Kristofer Goldsmith

Ya en la oficina, Frosting no se despegó de su nuevo amigo en todo el día, ya que se le apoyaba sobre el regazo o los pies. Goldsmith se dio el espacio para pensar: ¿Qué pasa si los dueños de Frosting no lo reclaman? Era un muy buen acompañante para el trabajo, y además calzó con que Goldsmith y su esposa estaban pensando en adoptar un perrito.

“Es muy ‘pegote’, definitivamente quiere ser un perrito faldero. Traté de usar mi escritorio alto para usarlo parado, y Frosting se paró para poner sus patas encima mío”.

Kristofer Goldsmith a The Dodo

Ya que Goldsmith estaba viviendo en una casa arrendada donde los perros estaban prohibidos, Frosting pasó esa primera noche en la casa de un amigo de Goldsmith. Estuvieron separados por ocho horas, pero para Frosting, fue más que suficiente.

Kristofer Goldsmith

“Este perrito está muy, muy unido a mí. Apenas me fui se pegó a la ventana para ver dónde me había ido. Y a la mañana siguiente estaba súper feliz de verme”.

Kristofer Goldsmith a The Dodo

Ya han pasado dos semanas desde que Kristofer y Frosting cruzaron sus caminos y hasta ahora nadie ha llamado para reclamarlo, pero Goldsmith y su esposa no podrían estar más felices de tener a este pequeño perrito perdido en su familia. Goldsmith dice que su esposa “se podría morir de un infarto” si no pudiesen quedarse con Frosting.

Kristofer Goldsmith

Ahora, Kristofer Goldsmith sabe que no todas las adopciones resultan como las planeas: hay veces en que el perro te elige primero.

Puede interesarte