Fernanda Silva Valoz da Cruz Pinto, una joven de 27 años residente de Maceió, Brasil, caminaba por el centro de la ciudad cuando fue abordada por una desconocida que fingía ser vidente.

Tras leerle la mano y lanzarle una tétrica predicción sobre su muerte, la mujer le regaló un bombón. Fernanda, sin sospechar la trampa, lo consumió poco después; en cuestión de horas, empezó a sufrir vómitos, sangrado nasal y una salivación excesiva.

Fue trasladada de urgencia a la Santa Casa de Misericordia, donde falleció la madrugada del día siguiente.

Se confirmó mediante cromatografía que el chocolate estaba impregnado con sulfotep y terbufós, pesticidas letales prohibidos para uso doméstico. La policía brasileña aún busca a la sospechosa tras este escalofriante crimen que usó la superstición como arma.


