Hilary Duff tenía trece años cuando el mundo empezó a opinar sobre su cuerpo.
Era la protagonista de Lizzie McGuire, la chica que todos queríamos tener de amiga, y aun así los comentarios llegaban: que si estaba pasada de peso, que si sus brazos, que si debía cuidarse más. Ella misma lo contó después: creció creyendo esas críticas, aunque tenía el cuerpo normal de una adolescente cualquiera.


Pasaron más de veinte años.
Hoy Hilary tiene 38 y es madre de cuatro: Luca, Banks, Mae y Townes. Y hace poco apareció en la portada de Sports Illustrated Swimsuit, algo que nunca antes le había pasado.


Contó que al principio sintió miedo. Pensó que tenía que ponerse en forma de una manera exigente, porque no es modelo y porque cargó cuatro embarazos. Pero después entendió otra cosa, algo que quizás le hubiera gustado escuchar a los diecisiete: que su cuerpo trabajó muy duro para traer a su familia al mundo.


La misma que fue señalada por unos kilos de más ahora es aplaudida por un cuerpo que parió cuatro veces. Y ella lo sabe: por eso dijo que espera el día en que ninguna talla necesite explicación.
A veces el tiempo no cambia el cuerpo. Cambia la manera en que aprendemos a mirarlo.
