El Mundial 2026 sigue generando debate, pero esta vez no por lo que ocurre en la cancha. Los precios de las entradas para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey han provocado indignación entre los aficionados por su enorme diferencia con ediciones anteriores.

Según datos publicados por Associated Press, la entrada más cara para la final comenzó costando 8.680 dólares durante una fase inicial de venta. Meses después, FIFA elevó ese valor a 10.990 dólares mediante su sistema de precios dinámicos.
Sin embargo, la polémica aumentó cuando posteriormente aparecieron boletos “Front Category 1” por 32.970 dólares, una cifra que supera cualquier registro anterior para una final de la Copa del Mundo.

La comparación con Qatar 2022 no tardó en viralizarse. En aquella edición, la entrada más costosa para la final rondaba los 1.600 dólares, lo que significa que el mejor asiento para la final de 2026 llegó a costar más de 20 veces ese valor.

Las críticas apuntan principalmente al sistema de precios dinámicos utilizado por FIFA, que ajusta los valores según la demanda. Mientras algunos defienden la medida argumentando que se trata del evento deportivo más importante del planeta, otros creen que el torneo se está alejando cada vez más del aficionado promedio.
Para muchos hinchas, la pregunta es inevitable: ¿sigue siendo el Mundial una fiesta para los fanáticos o se está convirtiendo en un espectáculo reservado para unos pocos?
