Perra se subía a su caseta para vigilar la puerta del refugio esperando a los dueños que la abandonaron

Pandora se subía a su propia caseta solo para ver mejor la puerta.

Tenía dos años, era mestiza de labrador y llevaba encima el peso de un abandono que no entendía. En el depósito de animales de Aljaraque, en Huelva, Juan Martín la vio pasar los días enteros vigilando el camino, convencida de que su familia iba a volver por ella. Nunca volvieron.

Su historia se hizo viral en Facebook y llegaron decenas de solicitudes de adopción, pero fue María, una mujer argentina que vive en Barcelona, quien terminó llevándosela. María todavía cargaba el duelo por Zarek, su labrador, que había muerto un poco antes, y se había prometido no adoptar de nuevo para no volver a sufrir. Cuando vio a Pandora, algo se le rompió por dentro de la manera correcta.

Hoy Pandora se llama Dora. Tiene cama nueva, arnés nuevo y una casa donde nadie la deja esperando en la puerta. A veces sanar a alguien empieza por dejar que te sane a ti primero.