Chong desapareció en 2021 y nadie volvió a saber de él.

Inmaculada Jackman recorrió durante cinco años las calles de su barrio, preguntó a cada vecino, siguió cada pista que se le cruzó. Nunca dejó de buscarlo. Y entonces, cuando la esperanza era apenas un hilo, el destino hizo su parte: Chong fue encontrado a mil kilómetros de casa y llevado al Hendricks County Animal Shelter, en Indiana. Una amiga de Inmaculada vio su foto en redes y la reconoció al instante.

El camino de vuelta no fue simple. Alguien le había puesto un microchip que no coincidía con el de su familia original, así que Inmaculada tuvo que esperar tres días para reclamarlo. Cuando por fin estuvieron frente a frente, Chong se puso nervioso, dudó, y de pronto la reconoció. Saltó, gimió, se pegó a ella como si el tiempo no hubiera pasado.
En casa lo esperaba su hermano canino con los brazos abiertos. Los expertos en etología lo explican con ciencia: los perros guardan una memoria asociativa ligada al olor y al vínculo afectivo que dura toda la vida. Chong nunca olvidó a quién pertenecía su corazón.