Han pasado cuatro décadas, pero las imágenes siguen pareciendo irreales.
El 22 de junio de 1986, en los cuartos de final del Mundial de México, Diego Maradona tomó el balón en su propio campo y protagonizó una de las jugadas más recordadas de todos los tiempos. En apenas unos segundos dejó atrás a varios futbolistas ingleses, recorrió más de medio campo y definió ante el arquero para marcar un gol que todavía hoy es considerado por millones de aficionados como el más bello en la historia de las Copas del Mundo.
Lo más increíble es que aquella obra maestra llegó apenas minutos después de otro tanto histórico: la famosa “Mano de Dios”. Dos de los goles más recordados de todos los tiempos ocurrieron en el mismo partido.

La FIFA terminó reconociendo aquella acción como el “Gol del Siglo” luego de una votación internacional realizada entre aficionados de todo el mundo. Y no es difícil entender por qué.
Velocidad, control, equilibrio, cambio de ritmo, regate y definición. En apenas diez segundos, Maradona produjo una jugada que se transformó en una pieza de museo del fútbol.
Cuarenta años después, el debate sigue abierto. Han existido miles de goles espectaculares desde entonces, pero para muchos aficionados ninguno ha logrado superar aquella carrera inolvidable en el Estadio Azteca.

Porque algunos goles ganan partidos. Otros terminan convirtiéndose en eternidad.
Mira aquí ambos goles:
