En 2001, el japonés Takeru Kobayashi revolucionó las competencias de comida estadounidenses, devorando 50 salchichas en 12 minutos, duplicando el récord anterior.
Creó una asombrosa técnica: mojaba los hot dogs en agua para descomponer el almidón y deslizarlos más fácil por el estómago. Pero su plan tendría un lado oscuro.
Kobayashi además entrenaba para este “deporte” como cualquier atleta profesional. Iba al gimnasio, levantaba pesas, hacía cardio y, lo más importante, practicaba cómo tomar 3 galones de agua en 90 segundos. Esto lo hacían antes de cada competencia para expandir su estómago al máximo y ganar espacio para tragar hot dogs sin parar. Entre 2001 y 2006 ganó el concurso de Nathan’s cada año y llegó a facturar hasta 650.000 dólares anuales por comer.


Pero su estómago empezó a crecer tanto que comenzó a empujar sus pulmones y le dificultaba respirar. Perdió la capacidad de sentir hambre y saciedad. Su mandíbula, de abrirla tanto, empezó a fallarle. En el documental de Netflix “Hack Your Health” confesó que en realidad nunca le gustaron los hot dogs y que hoy pensar en comida le provoca náuseas y que llegó a pasar varios días sin comer nada.


Actualmente, se alimenta con polvos nutritivos porque su cuerpo ya no tolera lo que antes tragaba en segundos. Y trabaja en algo que suena a redención: un hot dog saludable de estilo japonés.
