Gary Neville besó en la boca a su compañero de equipo Paul Scholes tras el gol que le dio al Manchester United la victoria sobre el Manchester City en abril de 2010. El gesto, espontáneo y sin filtro, quedó grabado para siempre en la memoria del derbi.
- Me hizo cosquillas con su pequeño bigote. No me lo esperaba
- Pero… Tú le devolviste el beso
Ambos jugadores confesaron que solo eran amigos, pero entonces, ¿qué hay detrás de este insólito gesto?

No podemos negar que el fútbol es uno de los espacios más masculinizados que existen y un lugar sinónimo de camaradería. Pero algunos han llegado a hablar incluso de cierto “erotismo” en las celebraciones del fútbol; porque hay una contradicción bastante curiosa: muy pocos jugadores declarados abiertamente gay, sin embargo, el fútbol es un espacio donde por años los hombres tienen la libertad de tocarse, abrazarse, llorar, agarrarse y celebrar prácticamente encima del otro… todo esto frente a miles de personas.
Y aquí viene la verdad incómoda, que pocos quieren admitir.
Fuera de la cancha, esos mismos gestos pueden adquirir un significado completamente diferente y ellos mismos son extremadamente cuidadosos en cómo demuestran su afecto. Entonces… ¿Las reglas de la masculinidad cambian cuando hay un balón de por medio?

Y seamos honestos… un abrazo hubiera bastado. Tal vez hay sentimientos más allá, pero la sociedad aún no está preparada para esta discusión.
