Un gen que ayuda a mantener limpia la retina podría explicar por qué el ojo puede revelar pistas sobre lo que ocurre en el cerebro.
Un gen que ayuda a mantener limpia la retina podría explicar por qué el ojo puede revelar pistas sobre lo que ocurre en el cerebro.
Con tan solo 14 años, Edward Kang, de Hackensack, Nueva Jersey, se topó con un estudio que le pareció casi ilógico: usar el ojo para entender el cerebro. Ese hallazgo de investigadores de la Universidad China de Hong Kong lo obsesionó tanto que aprendió a programar solo, con tutoriales en línea, para intentar mejorarlo.

Así nació RetinaMind, una inteligencia artificial que analiza imágenes de la retina y detecta patrones asociados al autismo y al TDAH con una precisión del 89%. Kang no se quedó ahí: también identificó una docena de genes candidatos, entre ellos uno llamado ABCA4, que podría explicar por qué la retina de estos pacientes se ve distinta.


El proyecto le valió el segundo lugar y 175.000 dólares en el Regeneron Science Talent Search 2026, el concurso científico más prestigioso para estudiantes de secundaria en Estados Unidos. Y aunque el diagnóstico del autismo y el TDAH suele tardar meses o años, Kang ya piensa en el próximo paso: enseñarle a su modelo a distinguir niveles de gravedad para orientar mejor los tratamientos.
