Shelton nunca borró la cara de Baeya de su vida.

Desde que le robaron a su Boston Terrier en el verano de 2022, no dejó de buscarla: repartió carteles por el vecindario, pidió ayuda a todos los que conocía y fundó un negocio usando el rostro de su perra como logotipo. Casi cuatro años después, en marzo de 2026 en California, la organización Wags and Walks encontró a Baeya deambulando sola y la llevó a un refugio, donde estuvo a punto de ser adoptada con otro nombre, “Kit”, justo un día antes.

La cita se canceló en el último momento. Por eso publicaron su foto en Instagram, y una amiga de Shelton la reconoció al instante. “Estaba llorando”, contó él al reencontrarse con quien llamó “el primer amor de mi vida”. Cuatro años de espera resueltos por una casualidad que, esta vez, jugó a favor.