Un local de comidas en Colombia quedó en pie tras el terremoto y sus empleados decidieron cocinar gratis para los damnificados

El terremoto no distinguió negocios de casas. Pero un pequeño local de comidas en Pereira, Colombia, quedó en pie entre los escombros, y eso alcanzó para que sus empleados decidieran no cerrar.

Sacaron las ollas a la calle. Ahí, rodeados de construcciones derrumbadas, empezaron a cocinar para los damnificados que no tienen dónde volver. Una de las trabajadoras, venezolana, que por suerte su familia no sufrió daños, sirve comida a desconocidos que de un día para otro se quedaron sin nada.

Deberían ser las autoridades quienes lleguen primero a asistir a la gente. Pero mientras la ayuda estatal tarda en organizarse, es un local de comidas y sus empleados —gente que también perdió, que también teme, que también podría haberse ido— quienes sostienen a una comunidad entera con lo poco que les quedó en pie. “Ya somos familia. Estamos todos para ayudarnos”, resumió la mujer.