Un perro no entiende de delitos. Solo entiende de no soltar a su humano.

Esa madrugada en Ate Vitarte, un hombre robó las pertenencias de Carlos Rikse, conductor de una combi, y escapó en una mototaxi que lo esperaba para la fuga. Lo que nadie calculó fue que su perro, que descansaba cerca de la vía, se levantó y cruzó la pista detrás del vehículo. Corrió varias cuadras esquivando autos, sin apartarse de la ruta, hasta que la policía interceptó la mototaxi ocho minutos después.

El perro llegó exhausto minutos más tarde. Un testigo contó que ladró, pero no de forma agresiva, sino como si buscara proteger a su dueño mientras los agentes hacían la intervención. Trasladaron al detenido a la comisaría de Vitarte. El perro se quedó esperando en la puerta hasta el amanecer, sin comprender la gravedad de lo ocurrido, solo sabiendo que ahí debía estar.